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Vivencias de un matrimonio de voluntarios
Vivencias de un matrimonio de voluntarios

Ser voluntario de Cáritas es dar tiempo, escuchar, tratar de ayudar..., pero, sore todo, es darse y en ese dar y darse está el núcleo, lo importante de nuestra colaboración.

 

Cáritas Madrid.- Queremos compartir con todos vosotros un voluntariado muy especial, el de Pilar y Manolo, un matrimonio feliz y solidario que han convertido el voluntariado en un estilo de vida del que están muy orgullosos y contentos.


Soy Pilar

Desde estas líneas humildes y sencillas, quiero ofrecer a todos los voluntarios de Cáritas, mi experiencia de voluntaria y, a los que no lo son, les digo que ser voluntario es gratificante; es compartir vida, afecto, problemas, tiempo sin prisas. Es llegar a casa por la noche, cansados pero tranquilos, sabiendo que nuestra labor, nuestra entrega, es de ida y vuelta.


Las personas que quieren hablar con un voluntario entregan una parcela de su vida, para que juntos podamos encontrar lo mejor para ellos.

 

Soy voluntaria desde hace 33 años y puedo asegurar que mi vida se ha enriquecido con la gran madeja de problemas y alegrías que ellos han puesto en mis manos, y mi vida ha ido creciendo a medida que han pasado los años.

 

Empecé en la acogida de mi parroquia y puedo aseguraros que con muchos miedos, que fui perdiendo poco a poco, sobre todo gracias a la formación que nos ofrece Cáritas para estas “mieditis” lógicas.

 

De esta acogida parroquial me surgieron varias tareas: atender a personas con drogodependencias, visitas a la ya extinguida cárcel de Carabanchel… Los que colaboráis ya como voluntarios sabéis de esto. Todo ello formando parte de un equipo parroquial con el sacerdote al frente.

 

Ya jubilada formo parte de un proyecto precioso: el proyecto C.E.M. del Centro Residencial Sínodo 2005, con unos 50 niños de 3 a 16 años repartidos por grupos de edad. Empezamos la jornada merendando, a continuación se da apoyo escolar y por último tenemos aproximadamente media hora de juegos. En este proyecto somos 22 voluntarios; trabajamos duro, pero estamos contentos. Tenemos bastante relación con los padres cuando vienen a traerlos y a recogerlos, hablamos de sus inquietudes, de sus dificultades, de sus sueños. Formamos así una gran familia. En un mundo tan deshumanizado como el nuestro, los voluntarios formamos una pequeña parcela, donde ayudamos a otros hermanos nuestros, para que tengan una vida propia justa, donde puedan desarrollar sus proyectos. Eso se llama justicia.

 

Desde aquí quiero dar un gran abrazo a todos los voluntarios y mi ¡¡ánimo!! a los que tienen dudas. No podemos solucionar todos los problemas que nos presentan los residentes, pero sí estar cercanos y ayudar en el círculo en el que nos movemos.


Soy Manolo

Al igual que Pilar comencé mi colaboración en mi parroquia en campamentos, administración… hasta llegar al grupo de acogida de Cáritas durante unos diez años aproximadamente, con los mismos miedos pero muy acompañado por el resto del equipo.


Posteriormente empecé a colaborar en la Vicaría VI en los grupos de comunicación y sensibilización, junto con mi mujer.


Ser voluntario de Cáritas es dar tiempo, escuchar, tratar de ayudar.. pero sobre todo es darse y en ese dar y darse está el núcleo, lo importante de nuestra colaboración.


A cambio recibes alegrías, sus problemas, sus necesidades, lo que es su vida, lo que es más importante para ellos y, sobre todo, sus afectos.


Siempre me ha impresionado la parábola de los talentos. Más que impresionado, interpelado, me ha hecho recapacitar. Y una frase de la Biblia que dice “No se os pide nada que no seáis capaces de hacer”.  Y yo, ¿qué hago?


Actualmente, junto con unos cuantos voluntarios, al igual que mi mujer, estoy colaborando en el Centro Residencial Sínodo 2005. Es impresionante lo que son capaces de darnos, aun siendo los más necesitados. Como los niños se agarran a tus piernas porque quieren jugar o que los cojas en brazos. O con los padres, hablando de multitud de temas que les abruman, y comprando los alimentos para las meriendas


¡¡Y en esas estamos!! Sabiendo que nuestros quehaceres y  nuestros afectos, es darle parte de lo que no tienen.


Un abrazo a todos

 

Pilar y Manolo