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Sergio nos ha dejado una gran huella...

Se han ido dos personas importantes del Centro de Nuestra Señora de Valvanera de Cáritas Madrid, para personas sin hogar con enfermedad mental grave.


Cáritas Madrid. 13 de marzo de 2018.- Fue una mañana triste, gris, fría, silenciosa. Apenas unas doce personas esperábamos, bajo la lluvia, paraguas en mano, en la Sacramental de San Lorenzo  y San José en Madrid, la llegada del féretro con el cuerpo de Sergio para darle la última despedida y nuestra oración.


Sergio había sido un residente de la Residencia Nuestra Señora de Valvanera que Cáritas tiene en Madrid, para personas sin hogar y con enfermedades mentales. Hace unos días  murió de un infarto en su trabajo.


Sergio había salido de la Residencia hace unos meses y la fatal noticia ha sido un mazazo para los residentes, trabajadores y voluntarios. No tenía familiares y nadie que se hiciera cargo de su cuerpo. Cáritas hizo los trámites pertinentes y se hizo cargo de su sepultura.


El funeral lo celebramos la tarde anterior, fue muy entrañable, presidido por Paco Monteserin, S.J. voluntario de la Residencia. Estuvimos unas 40 personas entre residentes, voluntarios y trabajadores que habíamos conocido a Sergio y al que sentíamos como nuestro amigo.


Recordamos su sonrisa, sus silencios y su afición a la música y al baloncesto. Aprovechamos para agradecer el trabajo de las personas que colaboran en Cáritas con aquellos de los que nadie se acuerda y nuestro nuevo obispo auxiliar, monseñor José Cobo, que no pudo asistir, envió su agradecimiento y abrazo para los que son el brazo de la iglesia de Madrid atendiendo en el día a día con cariño y esmero a estas personas tan solas y vulnerables.

 

 

 

Hasta luego Víctor

Pero este invierno, no sólo se nos ha ido Sergio, también nos ha dejado Víctor. Nos dejó, pasando casi desapercibido.


Aunque llevaba poco tiempo al Centro de Día "Nuetra Señora de Valvanera", Manuel, su compañero, sus ojos y su apoyo,  que vivió está perdida de primera mano, nos contó como un malestar le llevó a tumbarse, a descansar, siendo un paso a un descanso eterno. Víctor, nos has dejado, de forma callada, como era él, pasando desapercibido, pero no queremos olvidarnos de ti, no podemos olvidarnos de ti. Echaremos en falta, tu acento portuñol y tu sonrisa pícara.