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Reflexion y balance a la luz del Evangelio

La familia de Cáritas Vicaría III ha celebrado una misa para compartir, a la luz del Evangelio y con el espíritu de servicio de Cáritas, las experiencias que han marcado este curso y la ilusión por las que llegarán el siguiente.


Cáritas Madrid. 24 de julio de 2019.- Hemos entrado en el verano y aunque baja la actividad,  en Cáritas Madrid no se para nunca. En Cáritas Vicaría III siempre hay alguien trabajando para atender los casos urgentes derivados por los párrocos.


Pero verano es sobre todo el momento de recapacitar sobre todo lo realizado en este curso y de agradecer a todas las personas que han colaborado en las diferentes actividades su dedicación y entrega a los demás por amor a Jesucristo.


En la Vicaría III lo hemos hecho en el acto celebrado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Montaña, bajo la presidencia de nuestro Vicario don Alfonso Lozano. Más de cincuenta voluntarias y voluntarios de las parroquias y centros arciprestales, y el equipo de Vicaría, escuchamos las intervenciones de nuestro vicario, y de José nuestro director.


Alfonso nos hizo reflexionar sobre las situaciones de desesperanza absoluta, en las que parece que no hay posible solución a los problemas planteados, y como se pueden afrontar estas situaciones desde la confianza en Jesús. ¿Es posible?. Y desde esta óptica, preguntó a los asistentes si les había surgido alguna de estas situaciones. Varios de los asistentes comentaron sus experiencias de casos en los que no veían ninguna solución, y en los que, inesperadamente se abría un hilo de luz y esperanza.


José agradeció el esfuerzo realizado a lo largo del curso, del que resumió los aspectos más importantes, y animó a descansar y “recargar las pilas” de cara al próximo. También pidió una oración por Carlos Artaiz (voluntario fallecido recientemente) y por Marilí (responsable de la acogida de la Paloma, que está enferma).


A continuación participamos en la misa, concelebrada por nuestro Vicario y sacerdotes de varias parroquias de Moratalaz, y después un pequeño aperitivo en el que pudimos confraternizar con personas de otras parroquias e  intercambiar impresiones con ellas, y charlar con las conocidas de antemano sobre nuestras experiencias del curso que acaba.


Lo dicho, un momento de reflexión y repaso de la actividad realizada y de la que está pendiente de realizar, siempre a la luz del Evangelio y con el espíritu de servicio de Cáritas.