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Primer domingo de Adviento: Comparte el viaje y alarga los horizontes de tu corazón esta Navidad

Hoy es el primer domingo de Adviento. Encendemos la primera vela de la corona que nos acompañará hasta el nacimiento de Jesús. La Iglesia se abre para celebrar un nuevo año litúrgico. Vamos marcando las señales en el camino del tiempo que nos ayudan a un mayor conocimiento de Jesucristo para poder amarle y seguirle más.

 

Cáritas Madrid. 1 de diciembre de 2019.-  El adviento nos llama a la conversión para la esperanza, a redescubrir las fuentes y volver a beber en fuentes de aguas de vida y de ilusión esperanzada. No habrá esperanza sin dolor, necesitamos mirar la realidad con el corazón, con compasión, y dejarnos afectar por ella. Darnos cuenta de que formamos parte de estas situaciones y que no podemos ser indiferentes a ellas. La indiferencia condena a los otros, pero también al que la ejerce, quitándole lo mejor de sus entrañas. Por eso la búsqueda de la esperanza ha de comenzar por abrir los ojos. La encíclica Laudato si’ nos indica caminos de reflexión para abrir nuestra mirada a la situación actual, para después invitarnos a la propuesta y el sueño de una ecología integral. Dejemos que nos ayude en este adviento a despertar y sentir la realidad.


 

COMPARTE EL VIAJE Y ALARGA LOS HORIZONTES DE TU CORAZÓN ESTA NAVIDAD

(Mensaje de Adviento 2018 del cardenal Tagle)


Si vemos el nacimiento y la muerte de Cristo con los ojos de hoy, podríamos pensar que él era un perdedor: nació en un establo y, treinta y tres años más tarde, fue crucificado por su propia gente como un criminal común.
A pesar de su humilde nacimiento, su agonía y muerte humillante y, a través de los acontecimientos de su vida, este hombre de orígenes tan humildes revolucionó la forma en que vemos a los pobres y marginados, lo que pensamos del poder y a quienes consideramos «ganadores» y «perdedores» en nuestro mundo.

Los viajes de Jesús —mientras estaba en el seno materno, durante su vida como predicador y hasta la cruz, junto a su Padre celestial— nos cuentan cómo afrontar nuestros propios viajes como individuos y comunidades hoy en día.

 

Imagínate de viaje
Tomemos un momento este Adviento para reflexionar sobre cuántas veces vemos imágenes, en las noticias, sobre mujeres migrantes embarazadas, que cruzan desiertos o suben en barcos inseguros, sin un hogar al que ir. ¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos en su viaje o en el viaje de los emigrantes José y María hacia Belén? El pueblo no estaba preparado para recibirlos o acomodarlos. No podían ofrecerle la atención que necesitaba una mujer embarazada. La Sagrada Familia era mucha familia para aquel lugar tan pequeño.

¿Podemos ponernos en la piel de los pastores que fueron a visitar al niño Jesús?

Eran marginados sin educación en su sociedad y, sin embargo, los ángeles se les aparecieron, no a un rico terrateniente, y les dijeron: «No tengan miedo».
La respuesta humana podría ser esconderse por el miedo, como hacemos cuando sucede algo inesperado e inexplicable sin embargo, los pastores fueron a buscar al Niño y luego transmitieron la Buena Nueva a todos sobre lo que vieron.

 

Todos estamos llamados al viaje
Como Jesús, María y José, los pastores y los magos, somos llamados a viajes que requieren fuerza, perseverancia, humanidad, sabiduría y valor.
En estos viajes, nos encontramos con personas a las que, podríamos sentir la tentación de etiquetar o juzgar, prematuramente, como «ganadores» o «perdedores» en la vida, sin conocer su historia completa ni entender su importancia para nuestras vidas.
La única persona que no parece ir de viaje, en la Natividad, es el rey Herodes. Se queda en la seguridad de su palacio y da la orden de matar a todos los niños de Belén. Intenta mantener su reino, usando su poder para difundir el miedo y la desconfianza.
La Sagrada Familia vuelve a sacar la etiqueta «perdedora» y se convierte en una familia de refugiados en Egipto.
Cuando Jesús, ya adulto, nos dice «el reino de Dios está dentro de vosotros», nos pide que abramos los ojos a una nueva forma de ver el mundo, como un lugar en el que no hay personas que se puedan considerar «perdedoras».
Es en los lugares pequeños y sucios donde nacen nuestros reyes, no en palacios. Las personas más pobres y marginadas de nuestras sociedades nos transmiten verdaderos mensajes de esperanza.

 

Alarga los horizontes de tu corazón este Adviento
En Cáritas, junto con el papa Francisco, estamos animando todo el mundo a compartir el viaje con los migrantes y los refugiados. El primer paso es simplemente ver a la otra persona con toda su dignidad, otorgada por Dios, y no mirar hacia otro lado, con miedo, prejuicio u odio.
En este tiempo de Adviento, nuestra campaña «Compartiendo el viaje» invita a alargar los horizontes de los corazones, mediante la organización de una breve peregrinación con los inmigrantes y refugiados de su comunidad, para que puedan aprender más unos de otros y forjar lazos de esperanza. Tu viaje será parte de un viaje global, de un millón de kilómetros, que están organizando personas de todo el mundo junto a los inmigrantes y refugiados.
Es la forma en que vivimos nuestros viajes y cómo tratamos a las personas que conocemos lo que tiene el potencial de transformar nuestro mundo.

Mientras preparamos nuestros corazones y mentes para la Navidad, recordemos que la esperanza, al igual que los inmigrantes y refugiados de nuestro mundo, siempre viaja hacia adelante. Abriendo nuestros ojos y acercándonos a los demás sentiremos nuestros corazones arrastrados por una gran ola de amor y nuestro destino será la paz. Eso ocurrirá cuando ninguna persona ni país diga «aquí no hay sitio para usted».
¡Que tengan un bendito viaje de Adviento!