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Pierre, voluntario del Cuerpo Europeo de Solidaridad: "El coronavirus me ha dado la oportunidad de vivr más intensamente mi voluntariado"

Pierre hace balance del curso que ha pasado colaborando como voluntario en los proyectos de exclusión social de Cáritas Diocesana de Madrid unas horas antes de volver a Francia.

 

 

Cáritas Madrid. 30 de julio de 2020.- Pierre llegó a finales de octubre a Madrid procedente de Francia de la mano del  Cuerpo Europeo de Solidaridad, una iniciativa de la Unión Europea, cuyo objetivo es crear oportunidades para que los jóvenes trabajen como voluntarios o colaboren en proyectos —en sus propios países o en el extranjero— que beneficien a comunidades y ciudadanos de toda Europa.
Vino a Cáritas Diocesana de Madrid para colaborar en los proyectos para personas en situación de exclusión social, después de participar también en Francia un programa dirigido a familias migrantes y personas sin hogar de Secours Catholique-Caritas France. Cuando el coronavirus irrumpió en el mes de marzo, Pierre tomó la decisión de continuar con su labor en Cáritas, pese a tener la oportunidad de volverse a su casa. Ocho meses depués de su llegada y a sólo unas horas de cerrar las maletas para volver a Francia, Pierre hace balance de su experiencia.

 

- ¿Cómo recuerdas tu llegada a Madrid en noviembre de 2019?

- Llegué con muchas ganas. Ilusionado. Los primeros meses los pasé adaptándome a la cultura, al idioma, el funcionamiento de la ciudad... Yo estoy acostumbrado a cambiar de lugar cada poco tiempo y cada vez me resulta más fácil la adaptación a los nuevos sitios, pero es verdad que al principio estás más centrado en adaptarte que en todo lo demás. En pocas semanas conseguí  expresarme mejor en español y eso fue un cambio muy bueno. Me permitió empezar a disfrutar de todo lo que estaba haciendo y de las oportunidades. Las condiciones de la acogida de Cáritas fueron fenomenales: la gente, el alojamiento, los proyectos donde he hecho voluntariado, la zona donde he vivido… Todo ha ido muy bien.

 

- ¿Cómo viviste la llegada del coronavirus?

- Cuando llegué empecé a hacer voluntariado en dos centros de Cáritas Madrid: tres días iba al Centro de Tratamiento de Adicciones y los otros dos, al Centro de Información y Acogida para personas sin hogar, CEDIA 24 Horas. Cuando irrumpió el coronavirus, tomé dos decisiones: quedarme en España a pesar de que desde Cáritas Francia me ofrecieron volverme a casa y empezar a ir solo a uno de los centros por seguridad y evitar riesgo de contagio. Fue por varias razones, en primer lugar porque me daba miedo volver a mi casa y estar contagiado, ya que yo pasaba el día con muchas personas que venían de sitios muy diferentes y el riesgo era muy alto. Y por otro lado, también sentí que era aquí donde más hacía falta. Yo había venido a a Madrid a hacer un año de voluntariado y en este momento era cuando más hacíamos falta los voluntarios.

 

Pierre en la despedida del equipo de CEDIA 24 Horas


- ¿Cómo cambió tu voluntariado el coronavirus?

- Cuando se decretó el estado de alarma, CEDIA, el centro de personas sin hogar, se quedó sin voluntarios porque todos los que estaban yendo en ese momento estaban dentro del grupo de riesgo ante la Covid-19. Decidí entonces dejar de ir al Centro de Tratamiento de Adicciones, que al ser un centro de día redujo muchísimo su actividad, e ir todos los días a CEDIA donde se confinaron sus residentes. Debía elegir porque era peligroso cambiar de centro cada día. En CEDIA empecé a hacer turnos completos, casi como el del personal técnico contratado, a asumir más responsabilidades y tareas y a desarrollar mejor mi labor con los residentes. Tenía más tiempo para dedicarlo a las personas y al centro. Para mí ha sido una oportunidad para desarrollar mi voluntariado de una manera más intensa, con más sentido. Me he sentido parte del equipo, más implicado.

 

-¿Entonces seguiste "activo" en toda la cuarentena?

- Sí, y me vino muy bien, porque yo soy una persona muy activa. Siento que he tenido la suerte de tener una actividad para hacer en el confinamiento, porque estar parado no va conmigo. Lo hubiera pasado mal encerrado en casa. Tengo que reconocer que en mi caso, esta etapa me ha dado ventajas. Me he sentido afortunado de ir todos los días a CEDIA y de ser útil allí. Por las mañanas, cuando iba para allá, si cogía el transporte público, iba solo en el vagón; y en la etapa en la que recomendaron no usarlo, iba corriendo hasta el centro, lo que me servía incluso para estar en forma.

 

- ¿Qué has aprendido en este tiempo colaborando en Cáritas Madrid?

- He aprendido que cada uno tiene un camino diferente en esta vida, que cada uno tiene unas habilidades y capacidades distintas. Y que si las juntamos y las ponemos al servicio de la sociedad pueden hacerse cosas increíbles. Vivimos en una sociedad en la que somos unos privilegiados, pero en la que también hay gente que no tiene nada. Si cada uno ponemos algo de nuestra parte podemos ayudar mucho. Yo no puedo dar un trabajo a las personas con las que he estado, pero sí he podido pasar un rato bueno con ellos, conversar, hacer deporte, visitar sitios preciosos de Madrid... Eso les ha ayudado a sentirse mejor.

 

- ¿Qué harás ahora?

- En septiembre empiezo un Curso de Educación Social en Francia que dura tres años. Espero volver a Madrid para hacer las prácticas.

 

-¿Con qué sensación te vas ahora?

- Me voy “partido en dos”: por un lado estoy deseando volver a Francia y ver a la gente que quiero, pero por otro me da pena dejar Madrid y los proyectos de Cáritas. Aunque estoy seguro de que voy a volver.