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Las amigas y amigos de la calle

“El amor se demuestra con las personas que no van a dar nada a cambio”. Reflexión sobre la realidad de las personas sin hogar.


Cáritas Madrid. 14 de diciembre de 2018. Enmarcado en la “Campaña de Personas sin hogar 2018”, la Vicaría III de Cáritas organizó un emotivo acto en la Parroquia de San Valentín y San Casimiro en el distrito de Vicálvaro, al que asistieron unas cuarenta personas. 

 

María Jesús agradeció su presencia a los asistentes y presentó a Manuela Pérez, de la Comunidad de Sant´Egidio, que es una “Asociación Pública de Laicos de la Iglesia” hija del Concilio Vaticano II creada en Roma el año 1.968 por un grupo de estudiantes que quería vivir como Jesús, y que lleva trabajando en España desde 1.988. 

 

Manuela emocionó a todos con su sentido relato sobre el origen y desarrollo de la Comunidad, que desde hace 18 años atiende y acompaña a las personas sin hogar, y más aún al relatar sus vivencias personales con “sus amigos de la calle”, como ella denomina a estos hermanos nuestros, a los que la Comunidad ayuda con comidas los miércoles y viernes, pero sobre todo les ayuda con su compañía y preocupación por saber de ellos y por estar con ellos.

 

Como explicó admirablemente, el dolor por la indiferencia que sufren estas personas es superior al que sufren por el hambre o el frío que pasan en la calle. Dolor que resume perfectamente el lema de la Campaña de este año: “Estoy tan cerca que no me ves”.

 

Por eso, no solo les preparan un rico caldo caliente en invierno, o un gazpacho en verano, además hablan con ellos, y celebran sus cumpleaños con una tarta y cantando el “cumpleaños feliz”, les regalan algo que realmente necesitan por Navidad, les acompañan al médico si es preciso, o tantos otros detalles que Manuela comentó tan emocionada, que trasladó perfectamente la angustia y desesperación de estas personas a todos los oyentes.

 

Para las personas sin hogar cualquier pequeño problema es un gran problema; asearse, comer, tener una asistencia médica mínima, la soledad día tras día…

 

Para Manuela, escuchar el evangelio e interiorizarlo cambia el corazón, y ante tantos problemas que nos superan y que a veces nos llevan a pensar que no podemos hacer nada, la persona creyente piensa que todo es posible, porque el Amor de Dios es el más potente de los motores, y se demuestra especialmente con las personas que no van a dar nada a cambio. Desde esta perspectiva, las personas sin hogar pierden su “invisibilidad” y aparecen como lo que son, personas. Personas que necesitan nuestra ayuda y nuestra comprensión. Personas como nosotros.

 

Después de su charla se produjo un breve turno de preguntas sobre la asociación, su funcionamiento, sus recursos, los locales en los que desarrollan su labor, etc.