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La vigilia de la Inmaculada recordará la invitación de María a ser 'discípulos misioneros de Jesuristo'

Cáritas Madrid. 6 de diciembre de 2018.- En el marco del Año Jubilar Mariano concedido por el Papa Francisco en el 25 aniversario de la dedicación de la catedral de la Almudena, la diócesis celebra el viernes 7 de diciembre la tradicional vigilia de la Inmaculada. Con el lema Con María, discípulos misioneros de Jesucristo, se desarrollará en los siguientes templos:

 

-Catedral de Santa María la Real de la Almudena (c/Bailén, 9). Presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. A las 19:00 horas.

-Basílica de Nuestra Señora de la Merced (c/General Moscardó, 23). Presidida por el cardenal Antonio M.ª Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid. A las 21:00 horas.

-Basílica de María Auxiliadora (Ronda de Atocha, 25). Presidida por monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ, obispo auxiliar de Madrid. A las 21:00 horas.

 
Como viene siendo tradicional, estas celebraciones marianas contarán con el rezo del rosario y testimonios, para finalizar con la santa Misa.

Carta del cardenal Osoro

El cardenal Carlos Osoro ha hecho pública una carta en la que recuerda que este año la vigilia de la Inmaculada se celebra en el marco singular de «la conmemoración de los 25 años de la dedicación, por parte de san Juan Pablo II, de la catedral de Santa María la Real de la Almudena», que se convirtió «en el corazón de nuestra Iglesia particular, la archidiócesis de Madrid, y en el hogar-morada de nuestra Madre y de todos los hombres sus hijos». «Allí nos encontramos con esa Madre que rompe y elimina distancias, alienta a amarnos y nos hace sentir realmente que somos hermanos los unos de los otros», agrega.

 

"Queridos hermanos y hermanas

Este año, 2018, la celebración de la tradicional Vigilia de la lnmaculada tiene un marco singular: la conmemoración de los veinticinco años de la dedicación, por parte de san Juan Pablo ll, de la catedral de Santa María la Real de la Almudena. Ésta se convertía así en el corazón de nuestra lglesia particular, la archidiócesis de Madrid, y en el hogar-morada de nuestra Madre y de todos los hombres sus hijos. Allí nos encontramos con esa Madre que rompe y elimina distancias, alienta a amarnos y nos hace sentir realmente que somos hermanos los unos de los otros.


Al entrar en la Catedral, al mirar su imagen, vemos cómo María nos entrega a su Hijo Jesús, y con Él, la luz de la fe que ha de iluminar toda nuestra existencia. De hecho, las dos velas que acompañan a la imagen de nuestra patrona nos hablan precisamente de la fe de María, que nunca se apagó, ni siquiera en los momentos más oscuros y difíciles de su vida.


En este Año Jubilar Mariano, y tras haber concluido los tres de trabajo del Plan Diocesano de Evangelización, os propongo mirar de forma especial a Nuestra Madre, la Virgen lnmaculada, para aprender de ella a ser verdaderos discípulos misioneros de su Hijo.


Como María estemos con El y escuchemos sus Palabras:

Jesús nos ha llamado a estar con El para que escuchemos de sus labios la predicación de la Buena Noticia del Reino y creamos que se va a cumplir. Por eso, como María, también hoy nosotros le queremos decir al Señor lo que ella le dijo al Ángel: Hágase en mí, según tu Palabra (Lc 1,38).


Como María seamos testigos de El en medio del mundo:

Jesús también nos ha hecho testigos de los signos de la presencia del Reino en medio de nuestro mundo; y, como María, también nosotros queremos ofrecer nuestras personas para que su Hijo siga tomando carne en la historia de los hombres. Por eso, como María, nos sentimos llamados a visitar a todos aquellos que hoy necesitan recibir la alegría del Evangelio y sentirse dichosos porque Dios los ha visitado.


Como María miremos las necesidades de los hombres y seamos misioneros:

Queremos mirar a María y aprender de ella a socorrer a nuestros hermanos, como hizo la Virgen con aquel matrimonio que estaba celebrando sus bodas en Caná de Galilea y se les acabó el vino. Ahí estaba María para ofrecer la solución: por un lado, le dice a Jesús: no tienen vino (Jn 2,3); por otro, les dice a los criados: haced lo que él os diga (Jn 2,5). De la Mujer (Jn 2,4) aprendamos que la misión nace de un encuentro siempre renovado con Cristo, que es quien nos capacita y nos envía; y aprendamos asimismo que la misión no puede consistir en otra cosa sino en hacer lo que Jesús nos diga.


Que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por medio de María, a quien en Madrid invocamos como Santa María de la Almudena, os bendiga a todos; bendiga asimismo a vuestras familias y comunidades cristianas; y, por vuestro medio, llegue su bendición y su noticia a todos los que habitáis y nos visitáis en Madrid.


Con gran afecto, os bendice,

+ Carlos Osoro Sierra
+ Arzobispo de Madrid

 

Fuente: www.archimadrid.org