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La impotencia compartida

 

En Cáritas, acompañamos incluso en aquellas situaciones en las que no podemos hacer nada para mejorar la situación de una persona, salvo compartir la impotencia. Esto, que podría parecer solo un gesto, es en realidad toda una declaración de principios.

 


Cáritas Madrid. 11 de febrero de 2020.- En nuestro país, la confederación Cáritas está conformada por setenta Cáritas diocesanas, que acompañan a más de dos millones seiscientas mil personas. Esto es posible gracias al compromiso de ochenta y cinco mil voluntarios y cinco mil seiscientas personas contratadas. Somos diversos: la idiosincrasia de cada Iglesia local; las singularidades culturales, sociales y económicas de cada rincón del territorio nacional; una  multitud de situaciones de necesidad atendidas, diferentes como diferente  es cada persona que es acompañada por nosotros. Y al mismo tiempo, como partes integrantes de la misma Iglesia universal, somos una sola Cáritas. E pluribus unum: de muchos, uno.


En trabajo cotidiano, es preciso hablar el mismo lenguaje. Por ejemplo, en el ámbito del empleo, cuando hablamos de acogida, de itinerario de inserción, de formación para el empleo, de empleabilidad, es necesario que todos los que, dentro de la diversidad de la Confederación, trabajamos en el área laboral entandamos de la misma manera estos conceptos.


Para eso sirven los encuentros confederales, que celebramos periódicamente. Para eso y para compartir experiencias, buenas prácticas, dudas, inquietudes, tanto en los espacios programados para ello, como los talleres y ponencias, como en los espacios informales. El pasillo, las comidas facilitan el encuentro de personas provenientes de diferentes Cáritas diocesanas, que tienen mucho que intercambiar.


La formación es otra de las finalidades del encuentro, mediante ponencias tan enriquecedoras como la que impartió Antón Costas, catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, en el último encuentro sobre el futuro del empleo. O la de Javier Romero, sobre el cuidado de las personas que cuidan a otras.


Intercambio, formación, encuentro… y celebración de nuestra fe. Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, presidió la celebración de la Eucaristía. Su homilía partió de la lectura de un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, en el que Pedro le dice a una persona discapacitada que no tenía ni oro ni plata, pero que le dejaba lo que tenía, la fe en Jesús (Hch 3, 6-8). Suficiente para sanarle. Con esa clave, la suficiencia de la fe en Jesús a la hora de acercarnos a las realidades sufrientes, y de la etimología de la palabra compañero (el que comparte el pan), hilo unas bellas reflexiones sobre el acompañamiento. Incluso en aquellas situaciones en las que no podemos hacer nada para mejorar la situación de una persona, salvo compartir la impotencia. En apariencia sólo un gesto, pero en realidad toda una declaración de principios.