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“Jesús me ama, me llama y me atrapa"

Lecturas del Quinto Domingo del Tiempo Ordinario: Is 6, 1-2ª. 3-8/ Sal 137, 1-2ª.2bc-3.4.5.7c-8/ 1Cor 15, 1-11, 13/ Lc 5, 1-11.


Cáritas Madrid. 10 de febrero de 2019.- "La vida es eso que pasa mientras haces otros planes", decía John Lennon. Y es que uno puede enchufarse al oír el despertador por la mañana a una concatenación imparable de actividades, informaciones, gestiones, trabajos, relaciones y volver a la cama tras un vertiginoso día, "desenganchando su máquina vital" con el descanso del sueño... Y así monótonamente un día, otro día, y otro día.

 

Sin embargo, nosotros los creyentes tenemos mucha suerte. Hemos sido llamados a vivir un proyecto de vida con sentido que configura nuestro caminar diario y proporciona una meta de nuestro itinerario existencial. En este domingo tenemos la oportunidad de evaluar nuestra vocación de seguimiento, porque lo que no se evalúa, se devalúa: ¿estamos siendo dignos de la vocación a la que hemos sido llamados? (Ef 4, 1). La celebración de hoy nos permite renovar y celebrar nuestra vocación de seguimiento a Jesús y de servicio a los hermanos.

 

¡Qué alegría que compartamos cuál es nuestra fe! ¡Qué alegría que escuchemos relatos de vocación para recordar la nuestra!

 

En la primera lectura, Isaías tiene una visión extraordinaria: está en el cielo, con el Señor, ángeles y él mismo, el solo humano. Tiene miedo por la grandeza de lo que ve pero también siente la necesidad de responder a la petición de Dios. 

 

En el evangelio será Pedro y otros compañeros suyos, que estaban pescando, los que sentirán esa distancia inmensa entre sus personas, criaturas, y la ponencia salvadora y sanadora de la divinidad. Están con Jesús, se realiza un milagro poco lógico para ellos: no queda otra que llorar, admirarse y adorar. Como en la lectura de Isaías la llamada proviene del Señor, no de las propias fuerzas.

 

Es Pablo, en la carta a los Corintios, el que recuerda la obra suprema de amor de Dios a la comunidad reunida y a la humanidad: el Misterio pascual de Cristo Jesús. Y este "sine glosa". En él hemos creído, a él nos hemos adherido, no existe más salvación que la realizada en esa muerte y resurrección del Señor.

 

Esa gracia es la que habita en nosotros, la que nos da la seguridad de dejarlo todo y seguirlo.