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Hoja de Caridad, 60 años acompañando a los demás
Hoja de Caridad, 60 años acompañando a los demás

 

Un aniversario

El 9 de junio se cumplen 60 años de la aparición en la prensa del número 1 de HOJA DE LA CARIDAD o, lo que es lo mismo, el 60 aniversario del nacimiento de un servicio de Cáritas que, con las debidas adaptaciones, ha venido cumpliendo día a día y mes a mes los objetivos propuestos. La publicación del domingo 4 de junio de 2017 hace el n.º 1283, son números reales, sin interrupción. Aparece siempre en domingo, con diferente periodicidad. Permaneció bastantes años quincenal, y ya hace mucho que se viene publicando los primeros domingos de cada mes, con dos extraordinarias en torno a la Navidad y al Día de Caridad. En una sociedad donde casi todo es provisional, podemos decir que la constancia, la supervivencia y la continuidad son noticia. 


La efeméride nos ofrece la oportunidad de volver una mirada de gratitud al pasado, de examinar el presente con realismo y responsabilidad y de preparar y abonar la tierra a fin de que Cáritas pueda seguir sembrando Caridad más allá de sus propios despachos, allá donde haya una persona de buena voluntad, ese desconocido al que solo le falta un pequeño empujón para convertirse en colaborador.


Los comienzos

Fundó este servicio don Juan Sánchez del Corral, un buen cristiano seglar, procedente de la Acción Católica y formado en el espíritu de las Conferencias de San Vicente. Recuerdo perfectamente la escena, el tono de voz confidencial y más o menos las palabras con que, muy al principio de los años 60, el mismo Sánchez del Corral me describió el nacimiento de este servicio. Él conoció Cáritas de Madrid, instalada modestamente en el n.º 43 de la calle Martín de los Heros. Un pequeño edificio del obispado que nuestra institución compartía con la Acción Católica, le admiró el espíritu y la obra de Cáritas y pensó: “Si conocieran lo que hace Cáritas, muchos querrían colaborar”. Es así que, en medio de un trabajo aparentemente burocrático y anónimo, subyace y permanece viva la chispa misionera que invita, anima y hace posible que los receptores del mensaje participen de la noble tarea de servir a los pobres. Un gran maestro de esta disciplina Vicente de Paúl se decía a sí mismo: “Yo he sido enviado, no solo para amar a Dios, sino para hacerlo amar. No me basta con amar a Dios, si no lo ama mi prójimo” (SVP, XI 553). De aquí la gran importancia que tiene “LA HOJA” como vehículo de comunicación, sin perjuicio de su finalidad más genuina que es la obtención de recursos para la atención de los necesitados. 


Carisma

De alguna manera, podemos llamar el carisma al espíritu que animó al promotor y que ha permanecido vivo a lo largo de los 60 años. Esa sensibilidad, esa idea con vigor suficiente para ponerse en obra, porque ¡cuántas buenas ideas perecen, tan pronto como otra nueva idea u otra emoción ocupa su puesto!, esta fuerza de la fe, este magisterio siempre actual del Evangelio que hace que Cáritas, sin renunciar a las exigencias de una buena ONG que pueda ofrecer algo más, es un elemento difícil de evaluar pero real.


Organización

La organización territorial es algo consustancial con la Iglesia y un instrumento importante de servicio a la sociedad. En cualquier lugar que ocurra un acontecimiento, estará dentro de una demarcación parroquial en la que caben todos, cristianos o no. Nace, por tanto, HOJA DE LA CARIDAD como un servicio diocesano de apoyo al hacer caritativo de la parroquia y no para sustituirla o asumir su deber de atención a los necesitados. Pese a los cambios importantes en los organigramas de Cáritas y en la propia sociedad, siempre se ha respetado su carácter parroquial por lo que tiene de cercanía y de sentido fraternal y comunitario, que encaja muy bien en los distintos planes pastorales de la entonces diócesis de Madrid-Alcalá, hoy archidiócesis.


Respecto a la organización del servicio, por lo que toca a la burocracia, Sánchez del Corral dejó su impronta personal de sencillez y anonimato e, incluso, su impronta profesional de registrador de la propiedad, como son: veracidad, claridad, transparencia y respeto. Desconocemos el tiempo que transcurrió entre la idea original y la primera publicación. Un ligero análisis de esta, como luego haremos, deja entrever que no se actuó con precipitación. Estaba todo muy bien preparado y pensado.


En temas más importantes, como puede ser la difusión de la forma de actuar de Cáritas y de sus proyectos en los medios de comunicación públicos, hay que recordar al entonces obispo auxiliar de Madrid, el venerable don José María García Lahiguera, que siempre estuvo muy cercano a Cáritas. Nos hemos atrevido a llamar carisma a la inspiración de un simple seglar, porque cumple los requisitos exigidos por la Santa Madre Iglesia en cuanto a la sumisión al discernimiento de sus pastores.


En los aspectos técnicos propiamente dichos, de trabajo social, funcionó desde el primer momento por profesionales y ha ido adaptándose constantemente a sus exigencias y posibilidades, al paso de los avances científicos. Por eso ha sobrevivido. No está de más recordar la eficaz labor de Cáritas Española y de la Iglesia en general, en el establecimiento de Escuelas de Trabajo Social en España, en torno al año 1957, y a Cáritas de Madrid como pionera tanto en la incorporación de profesionales a sus proyectos asistenciales o de desarrollo comunitario, como por ser Cáritas un lugar excepcional para las prácticas de las alumnas en el que se formaron las que luego serían las dirigentes de la acción social en centros oficiales, incluso la directora que puso en marcha la primera escuela pública de Asistentes Sociales en Madrid.


Respuesta de la sociedad

En 1957, se empezaba a respirar en España un cierto optimismo económico y, aunque los problemas se multiplicaron y se complicaron como consecuencia de las migraciones interiores, se miraba al futuro con esperanza y con sentido de responsabilidad sin esperar recibirlo todo dado. Sin grandes pretensiones, que nunca las tuvo, la publicación que venimos analizando encontró acogida, primero, en los sectores católicos y asociaciones religiosas y, segundo, también como aldabonazo social a la conciencia meramente solidaria. Cáritas, y como tal HOJA DE LA CARIDAD, no ocultó nunca su pertenencia a la Iglesia Católica ni su actuación basada en los valores del evangelio, pero, precisamente por ser iglesia, atendió a todos sin discriminación de ninguna clase y procuró siempre no solo hacer el bien, sino, lo que es más difícil, hacer bien el bien. Esa fe en la bondad de las personas y en la capacidad de respuesta de la sociedad dio sus frutos.


Un vistazo a la primera publicación

Tiene esta primera página una maqueta muy cuidada. La cabecera, perfectamente delimitada, sirve de presentación de la entidad promotora: su logotipo a la izquierda y, a la derecha, una máxima evangélica que es, al mismo tiempo, su meta y su tarea. No buscaron un nombre comercial, sino descriptivo: HOJA o página completa, porque pretendió siempre ocupar este espacio exacto, inserto en un medio de comunicación que no es propio, el diario ABC y, como tal, está abierto a todo tipo de lectores, pero con una cierta independencia dentro del mismo medio. CARIDAD, equivalente a “amor gratuito”, colaboración voluntaria, sin exigencia ni coacción alguna, porque se trata simplemente de establecer un cauce que permita hacer realidad un buen sentimiento del propio donante, según el consejo de San Pablo: Cada cual dé según el dictamen de su corazón no de mala gana ni forzado, pues: Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9,7). Cicerón, que utiliza el sustantivo CARIDAD antes del cristianismo, reflexiona así: “Amar a otro por las ventajas, por las utilidades que obtengamos de él, no es en absoluto amistad, es una especulación, los prados, los campos, los rebaños, son precisamente amados por nosotros de esta forma. Lo propio de la caridad humana es ser gratuita” (De natura Deorum, l. 44).


Dividen las peticiones en cuatro apartados: sillas de impedidos, dinero, ortopedia y varios. En metálico, las cantidades oscilan desde mil hasta seis mil pesetas. Acostumbrados como estamos a luchar con el euro del siglo XXI, las cantidades no nos dicen gran cosa. Pero en las hemerotecas encontramos una noticia cercana y simpática que nos puede dar idea del valor adquisitivo de las seis mil pesetas de 1957. Es la noticia del año: el 27 de junio se pone a la venta el primer 600. Su precio total son 65.000 pts. Hemos de reconocer que nuestros antecesores fueron bastante valientes a la hora de demandar ayuda.


Hay otro detalle que no podemos pasar por alto. El gran reto de HOJA DE LA CARIDAD ha sido enfocar la asistencia con sentido de promoción. Llama la atención que pide, para enfermos incurables o de tratamientos de larga duración, instrumentos que contribuyan a hacerle más agradable la estancia y no cerrarse en su propio dolor: aparatos de radio para enfermos de los sanatorios y una moto con sidecar para amputado de ambas piernas. 


La realidad actual

Ni Cáritas como institución ni los problemas que llegan a nosotros ni los medios de comunicación ni los recursos sociales ni la misma sociedad del siglo XXI se parecen en nada a los de 1957, pero siempre podremos encontrar en la propia historia alguna luz para afrontar nuestro presente. 


Hoy, como ayer, nuestro principal activo es la confianza con que los pobres acuden a Cáritas. Esta es la fuerza con la que cada primer domingo de mes pedimos ayuda para ellos.

La existencia de los problemas sociales en sí no son noticia. HOJA DE LA CARIDAD pone el énfasis en algunos matices importantes que sí son noticia: ¿Qué supone el problema para la familia o la persona que lo sufre? ¿Cómo lo vive? ¿Qué repercusiones tiene? ¿Qué podemos hacer?


La noticia que pretendemos transmitir es que los problemas tienen alguna solución; que, detrás de cada petición que aparece en la HOJA bajo el anonimato de un número, hay una relación directa con la persona para la que se pide ayuda, hay un equipo técnico que junto con el interesado ha trazado el proyecto de orientación y apoyo, y que Cáritas garantiza la buena utilización de recursos. También es noticia que no faltarán personas que, pese a recibir constantemente multitud de ofertas atractivas para invertir su dinero en su propio placer, lo van a destinar a ayudar a los necesitados.


¿Dónde nos pueden encontrar?  La HOJA se inició y se ha venido manteniendo en el diario ABC edición de Madrid, actualmente cada primer domingo de mes en la sección de sociedad, conservando sus distintas secciones, incluso su maqueta, para que los habituados a leerla la encuentren con facilidad. Está abierta a los nuevos medios de comunicación: Cuñas en la radio, página de la entidad en la web, publicaciones propias, etc. Y se envía directamente a cuantos la solicitan [hojacaridad@caritasmadrid.org]. CÁRITAS intenta servirse de una combinación de medios para comunicar la noticia más cierta: que Dios nos ama a todos y que hay muchas personas que quizá no tendrán ocasión de conocer otro Evangelio que nuestro servicio bien hecho. 


A cuantos han hecho posible estos 60 años de HOJA DE CARIDAD, muchas gracias y feliz cumpleaños.  

Sor Josefina Salvo