Martín de los Heros, 21 - Teléfono: 91 548 95 80     caritasmadrid@caritasmadrid.org

El idioma no fue un problema

Jóvenes suizos que se están preparando para la Confirmación se acercan a conocer la labor de dos proyectos de Cáritas Madrid. Cáritas Madrid. 21 de abril de 2017.- Ayer nos visitaban un grupo de 18 personas de Suiza, entre responsables y jóvenes que se están preparando para la Confirmación y que estos días visitan Madrid, y querían conocer y poder colaborar en la tarea que realiza Cáritas Madrid. Uno de los "handicaps" era el idioma en este encuentro, pero entre italiano, inglés y español nos pudimos entender. Para ello durante todo el día estuvieron apoyando voluntarios que hacían de traductores. Algunos de los jóvenes suizos, sus padres son españoles que tuvieron que emigrar a Suiza, en busca de un futuro mejor. A primera hora de la mañana conocieron la labor que se realiza en el Centro de Nuestra Señora de Valvanera, y pudieron aprender de las personas que acuden al Centro y de sus educadores cómo se elabora, una de las actividades que realizan en los Talleres ocupacionales, como es el jabón y las velas, y mientras otro grupo se les enseñaba a jugar al pingpong, deporte que los residentes practican diariamente, si el tiempo lo permite. Posteriormente acudieron al Centro de Estudios Sociales donde se les contó el Modelo de Actuación de Cáritas Madrid. Ya por la tarde llegó la actividad que esperaban con mayor ilusión, que era ir al proyecto de menores de Cañada Real para acompañar y jugar con ellos. Las furgonetas del proyecto de Cañada Real les recogían a las 16h en el Centro de Estudios Sociales, y en el recorrido hasta llegar al proyecto, se les fue contando la realidad de Cañada Real, ya que sólo conocían lo que los medios de comunicación siempre señalan y que es el tema de la droga. Quedaron muy sorprendidos de las imágenes que sus ojos estaban viendo. Y sobre las 16:30h llegaron al proyecto, donde primero se les contó las actividades que allí se realizan con los menores, jóvenes y adultos. Seguidamente se dividieron en dos grupos, unos para jugar con los jóvenes al fútbol y otros apoyando en los deberes a los más pequeños, y se les presetó a los participantes del proyecto que estaban expectantes por la llegada de unos "extranjeros" al proyecto. Pero al conexión en unos minutos fue total, y a través de gestos, y un poco de ayuda en el idioma de dos jóvenes voluntarias del proyecto, se pudieron entender y crear una bonita conexión entre todos. Para terminar todos los grupos se juntaron en la merienda, donde pudieron compartir más momentos de sus vidas, de sus ciudades de origen, y esas curiosidades que tenían los menores del proyecto. Pero llegó el momento de decir adiós, a través de la música y el baile, algo que surgió espontáneamente y que puso el broche final a un día de compartir, aprender... con los otros que  a pesar de las diferencias culturales, de vidas completamente distintas... se puede compartir vida.